Quiénes sostienen Cook Your Face Off

Un equipo pequeño en Murcia que trabaja entre el laboratorio de microbiología y las parcelas de tomate y pimiento bajo plástico. Nos formamos en agronomía, edafología y producción vegetal, y arrastramos años de campo antes de montar este proyecto. Lo que hacemos aquí no nace de una idea abstracta: viene de ver cómo se comporta la rizosfera cuando el suelo lleva demasiadas campañas de fertirriego intensivo y poca materia orgánica. Preferimos explicar lo que medimos, lo que no sabemos todavía y por qué cada parcela responde distinto.

De un invernadero en Murcia a una línea de bioinsumos con ensayos propios

La historia de Cook Your Face Off no empieza en un laboratorio, sino en parcelas de tomate y pimiento donde el fósforo aparecía en los análisis pero no llegaba a la planta. Estos son los hitos que explican cómo pasamos de muestrear suelo a formular microorganismos para rizosfera.

2019 · Primeros muestreos en la Vega del Segura

Durante una campaña completa recogimos muestras de rizosfera en doce explotaciones de tomate bajo plástico. El objetivo era sencillo: entender por qué suelos con materia orgánica aceptable mostraban bloqueos recurrentes de fósforo y micronutrientes. Los cuadernos de campo de esa temporada siguen siendo la base de nuestros protocolos de muestreo.

2020 · Aislamiento de cepas solubilizadoras autóctonas

Seleccionamos bacterias y hongos presentes de forma natural en suelos hortícolas de la comarca. Descartamos cepas que funcionaban bien en placa pero perdían actividad al entrar en contacto con el agua de riego localizado. Ese filtro, incómodo entonces, nos ahorró después muchos ensayos fallidos.

2021 · Primer banco de ensayos en invernadero

Montamos un espacio de seguimiento con macetas de gran volumen y control de fertirriego para comparar inóculos frente a testigos sin tratar. Medimos pH de rizosfera, colonización radicular y evolución de materia orgánica. Los resultados no fueron espectaculares, pero sí reproducibles, que era lo que necesitábamos.

2022 · Formulación compatible con cabezal de riego

Ajustamos concentraciones y orden de mezcla para que los preparados sobrevivieran al paso por depósito, filtros y tuberías. Trabajamos con técnicos de campo para definir tiempos máximos de permanencia en solución y precauciones frente a cloración. Ahí aprendimos que la viabilidad del producto se decide antes de llegar al suelo.

2023 · Seguimiento en parcelas comerciales de pimiento

Acompañamos a productores de pimiento en Murcia durante un ciclo completo, con y sin enmienda orgánica previa. Registramos diferencias entre parcelas, dificultades de muestreo y variabilidad estacional. Documentamos también los casos en los que el bioinsumo no aportó ventaja clara, porque esos datos también orientan la recomendación técnica.

2024 · Consolidación del equipo y de la línea de biofertilizantes

El grupo que empezó tomando muestras se amplió con perfiles de microbiología, agronomía y formulación. Hoy mantenemos la misma idea inicial: cada recomendación parte de un análisis de suelo y de un objetivo de cultivo concreto, no de un catálogo cerrado. La historia sigue escribiéndose en cada campaña.

Si quieres contrastar alguno de estos hitos con tu propia explotación, podemos revisar juntos los análisis de suelo y el historial de manejo antes de plantear cualquier aplicación.

De un invernadero en Sangonera a un método de trabajo

Cook Your Face Off no nació como empresa de bioinsumos. Nació como un problema sin resolver: en 2016, dos técnicos agrícolas de la Vega del Segura comprobaron que el fósforo aplicado en fertirriego se acumulaba en el suelo sin llegar a la planta. Empezaron midiendo, no vendiendo.

Lo que sigue son las decisiones que marcaron el rumbo: qué se descartó, qué se mantuvo y por qué hoy trabajamos solo con microorganismos cuya función en la rizosfera podemos explicar con datos.

2016 · Primeras parcelas de tomate

Arrancamos con cuatro hectáreas de tomate bajo plástico en Murcia. El objetivo no era formular un producto, sino entender por qué el análisis de suelo indicaba fósforo disponible y las plantas mostraban carencia. Pasamos la campaña entera midiendo pH de rizosfera y recuentos microbianos antes de tocar nada.

2018 · Se descarta la vía química

Probamos quelatos y acidificantes como referencia. Funcionaban a corto plazo, pero no modificaban la actividad microbiana del suelo. Decidimos abandonar esa línea y centrarnos en bacterias solubilizadoras de fosfato y hongos micorrícicos. Fue una decisión costosa: perdimos dos años de posibles ventas.

2020 · El laboratorio propio

Montamos un laboratorio pequeño en Murcia para controlar viabilidad de cada lote antes de que saliera a campo. Sin ese control, aplicar microorganismos por fertirriego es una lotería. Empezamos a registrar cada tanda con fecha, cepa y condiciones de conservación.

2022 · Ensayos en pimiento y hortaliza

Ampliamos el trabajo a pimiento y cultivos de hoja. La conclusión fue incómoda: el mismo inóculo daba resultados distintos según el manejo de materia orgánica previo. Desde entonces no entregamos un protocolo sin revisar antes el historial de enmiendas de la parcela.

2024 · Trabajo con técnicos de campo

Dejamos de vender al agricultor final y pasamos a acompañar a técnicos y cooperativas. Ellos ven la parcela cada semana; nosotros aportamos el seguimiento microbiológico. Ese reparto de tareas es hoy la base de cómo trabajamos.

Hoy · Lo que mantenemos y lo que no

Seguimos sin prometer resultados cerrados. Publicamos los límites de cada ensayo, incluso cuando no favorecen. Y mantenemos una regla desde 2016: si no podemos explicar qué hace el microorganismo en la rizosfera, no entra en el catálogo.

Por qué existe Cook Your Face Off

El problema que nos puso en marcha

Trabajamos con fincas de tomate y pimiento donde el análisis de suelo muestra fósforo y micronutrientes de sobra, pero la planta los aprovecha a medias. No es un problema de abonado, es un problema de disponibilidad. Vimos demasiadas parcelas pagando fertilizante que se fijaba al complejo arcillo-húmico y no llegaba a la raíz. Ese desajuste entre lo que hay en el suelo y lo que la planta puede tomar es el punto de partida del proyecto.

Seleccionamos cepas autóctonas de la zona de Murcia, las multiplicamos en biorreactores y las formulamos para que sobrevivan al paso por el cabezal de riego. Antes de proponer nada a un agricultor, medimos: recuento de solubilizadores, pH de rizosfera, evolución de materia orgánica y colonización radicular en la propia parcela. Si los datos no acompañan, lo decimos. Preferimos perder una venta a dejar un protocolo que no se sostiene en campo.

Cómo lo llevamos a la práctica

Qué esperamos que notes

Un suelo que responde mejor al fertirriego, con menos bloqueo de nutrientes y una rizosfera más activa a lo largo del ciclo. No prometemos saltos de rendimiento ni recetas cerradas: cada explotación tiene su historial de enmiendas, su agua y su rotación. Lo que sí buscamos es que el técnico tenga indicadores claros para decidir cuándo inocular, cuándo ajustar materia orgánica y cuándo no tocar nada. Ese criterio, sostenido campaña tras campaña, es el resultado que nos interesa.

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